«La poesía viene cuando quiere»
«Llevo más de cuarenta años en esta casa sentándome a mirar el mar cada día». La naturaleza nutre el instinto poético de María Victoria Atencia, su capacidad de maravillarse y entender la vida. La casa es un balcón sobre el Mediterráneo con vistas al puerto, fachada natural de la ciudad. Sobre la lámina de agua, entre los mástiles de los veleros, se reflejan los plátanos de indias del Paseo de los Curas, la Alcazaba y Gibralfaro, la techumbre de la Aduana con el eco trágico de 1922, la Catedral majestuosa.