Los bajos se llenan de fantasmas:
Hay pocas palabras en Google que logren tantos resultados como la búsqueda de trabajo. Una de ellas es la combinación de liquidación y cierre de negocios en Valencia. Este resto se debe a la extinción paulatina de pequeñas empresas en la ciudad. Algo que se aprecia con una simple mirada: en casi todos cuelga un cartel de “Se alquila” o, en el mayor de los deseos, “Se traspasa”. Una situación que se extiende en todos los barrios y que ronda el 11% de descenso con respecto al año pasado.
“Lo que a mí me dicen es que todos están palmando pasta”, resume J. F., propietario de una céntrica tienda de vestidos de fiesta. Este empresario recoge, junto a un amigo de Ghana, todas las pertenencias de un reformado local en la llamada calle de las novias. “Hay que saber retirarse a tiempo”, sostiene. “En estas cosas tienes que hacer cálculos cuando ganas. Llevo dos años con pérdidas y ya no puedo aguantar más”. Su caso se extiende a todos los sectores. “Mis compañeros me han confesado que están igual o peor que yo, pero no se atreven a dejarlo”, reconoce antes de explicar que él reconducirá su oficio a la venta por internet y liquidará el material vendiéndolo en el país africano de su compañero. Él empezó en 1994, cuando la economía y las ganancias eran boyantes, y tiene que cerrar este mes a pesar de gozar de un alquiler “ridículo”.
Precisamente, el alquiler es uno de los trámites más temidos entre los nuevos emprendedores. Muchos de ellos lo consideran prohibitivo. El precio varía de un lugar a otro de la ciudad, pero lo común es la disminución del 35% de media, indican en una inmobiliaria. Algunas de las quejas, no obstante, se dirigen hacia las propiedades de Aumsa, pertenecientes al Ayuntamiento. Ahí no sólo no han bajado sino que se le ha aplicado la subida relativa del IVA, otro de los factores clave para los empresarios. Estos protestaron el pasado mes de agosto —antes de que se hiciera efectivo el aumento del 18% al 21%— alegando que supondría un revés importante a la “delicada” situación de los pequeños negocios.
En Valencia, el sector servicios pasó a ocupar un 68,5% (del 68,1% de 2011) del total de actividad económica. En el distrito de Ciutat Vella, el número de inscripciones ha pasado de 3.894 a 3.846. Algunos de los negocios afectados han sido los restaurantes, que han pasado de 1304 a 1283, o las cafeterías (de 285 a 269), aunque también las joyerías, que han disminuido su número en seis. Es llamativo que los quioscos hayan pasado a ser 58, cuatro más, o las horchaterías o chocolaterías —enmarcadas en la misma distinción— que han sumado ocho.
Una tienda dedicada a la venta de calzado de piel es una de las tiendas que se mantienen en pie en las calles asfaltadas del centro. Lleva cinco años con vida. José, el propietario, justifica su resistencia alegando que le ha costado dos despidos y el cierre de otro local. “Empecé con mi mujer y un empleado y ahora estoy yo solo”. “La competencia sana es buena”, precisa señalando a los tres bares que tiene enfrente, “pero si supone una reducción excesiva del precio termina siendo un desastre”.
La estampa más visible de este cambio es el barrio de El Carmen. Alrededor de la plaza del Tossal los negocios varían con una velocidad sorprendente. Donde antes había una tienda de ropa ahora hay una de recuerdos y viceversa. Unos de estos casos celebra en diciembre su primer aniversario. “No nos ha ido mal”, responde el encargado, “pero nunca sabes hasta cuándo va a ser así”. No pasa lo mismo en los albores del distrito antiguo. Una vez atraviesas Guillem de Castro, los locales de comida rápida o locutorios pueblan los escasos locales ocupados. La situación se agrava en la periferia: “Aquí solo se salva el estanco y la farmacia”, afirma una vecina de Patraix.
El número de trabajadores autónomos ha bajado un 0,8% en España durante los primeros nueve meses del año. De esa caída generalizada solo se salvan Baleares y las ciudades de Ceuta y Melilla. En la Comunidad Valenciana hay 319.942 autónomos. De estos, 111.437 corresponden a la provincia de Alicante, 41.452 a Castellón y 167.053 a Valencia.